Creces, pues la cuestión está en crecer cada día como persona, con cada experiencia que encuentras por casualidad, cada expresión que representa sentirnos más cercanos tan solo en una mirada, en un pequeño gesto inadvertido de caricias a distancias precisas, pues el sino de todo es aprender de lo vivido, de uno mismo, de los errores y aciertos en primera persona, con lo que nos rodea en sensaciones extrañas de sencilla solución. Valorando la inocencia de recuerdos sumergidos muy adentro, cada día un poco más, brotando en sentimientos tranquilos y sinceros, como la fina hierba que observamos en la senda que
hoy nos toca caminar, a veces descalzos y con el corazón desnudo, para seguir creciendo.






